Lean Manufacturing, adaptado al desarrollo de software por Mary y Tom Poppendiek en 2003, tiene un objetivo claro: entregar el máximo valor a los clientes de la forma más rápida y económica posible. Para lograrlo, propone cinco principios y un catálogo de los siete tipos de desperdicio que más frenan a los equipos.
Los 5 pilares de Lean Thinking.
1. Identificar y definir el valor: son los clientes quienes determinan el valor. Los equipos deben colaborar frecuentemente con ellos para entender los problemas y las soluciones de forma progresiva.
2. Mapear el flujo de valor: analizar la eficiencia en la creación de valor para el cliente — cuánto tiempo se trabaja frente a cuánto se espera.
3. Optimizar el flujo: eliminar impedimentos organizativos como aprobaciones que tardan semanas, dependencias entre equipos y otros retrasos estructurales.
4. Gestionar el trabajo por demanda (pull): iniciar el desarrollo solo cuando existe certeza de que el cliente necesita una solución, evitando el trabajo innecesario.
5. Mejora continua: a través de Kaizen (pequeñas mejoras propuestas por los trabajadores) o Kaikaku (cambios radicales autorizados por la dirección).
La mayoría del margen de mejora está en las esperas — que suelen requerir decisiones de gestión — y no en hacer más rápido el trabajo de desarrollo.
Las 7 fuentes de desperdicio en el desarrollo de software.
1. Defectos: los errores siempre cuestan más corregirlos que prevenirlos. Un defecto descubierto tres sprints después cuesta diez veces más que uno detectado inmediatamente.
2. Funcionalidades extra: desarrollar funcionalidades innecesarias o no validadas. El desperdicio más caro porque consume tiempo, genera deuda técnica y complica el producto.
3. Multitarea: el exceso de tareas paralelas genera cambios de contexto que reducen la productividad y aumentan la probabilidad de errores.
4. Retrasos: las esperas largas entre actividades obligan a recontextualizar el trabajo y aumentan el riesgo de errores al retomarlo.
5. Trabajo incompleto: las entregas parciales que deben completarse más tarde siempre cuestan más de lo que hubiera costado terminarlas en su momento.
6. Traspasos: la transferencia de trabajo entre personas añade overhead y aumenta el riesgo de pérdida de información y contexto.
7. Procesos innecesarios: controles burocráticos sin valor real — reuniones de estado, informes que nadie lee, aprobaciones múltiples para cambios menores.
Los siete tipos de desperdicio no son independientes — se amplifican mutuamente. Los retrasos generan trabajo incompleto; el trabajo incompleto requiere traspasos; los traspasos generan defectos. El VSM ayuda a ver el sistema completo.
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